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miércoles, 26 de marzo de 2008




MEMORIA:

LA ZOOLOGÍA EN LA BIBLIOTECA DEL MUSEO MARTORELL DE BARCELONA, DESDE SU INICIO EN 1882 HASTA 1915.
J. Joaquín Varela-Restrepo
jjoaquinv@hotmail.com
Centre d'Estudis d'Història de les Ciències CEHIC
Universitat Autònoma de Barcelona


INTRODUCCIÓN
En el año de 1882 se fundó en la ciudad de Barcelona el Museo Martorell gracias al generoso patrimonio que Francesc Martorell y Peña [1822-1878] legó a la ciudad como herencia según consta en la copia notarial del testamento que data de 1883. Francesc Martorell trabajó como Corredor de Cambios Real, Comerciante que paralelamente llevó una colección como naturalista. La colección Martorell, de tipo ecléctico se encontraba compuesta por gran variedad de objetos debidamente listados, colecciones de conchas, fósiles, monedas y su biblioteca personal. Los intereses literarios/científicos de Francesc Martorell cambiaron a lo largo de su vida, y en el inventario de su biblioteca se encuentran, entre otras materias, obras de historia, arqueología, geología, geografía, arquitectura, numismática, medicina, historia natural, zoología y particularmente de malacología. La malacología se encarga del estudio de los moluscos, el segundo phylum animal más abundante en especies descritas. Posteriormente, a partir de 1882 la Biblioteca Martorell se transforma en la “Biblioteca Auxiliar del Museo” y continúa su especialización en historia natural, entendiendo por ella el estudio de la botánica, la zoología y las ciencias de la tierra, y continúa mostrando un marcado interés por la malacología. Norbert Font i Sagué [1874-1910], sacerdote catalán, geólogo y naturalista hace un repaso de los hechos más remarcables de las ciencias en Cataluña en su obra de 1908, y dedica especial interés al trabajo de beatos, naturalistas judíos y sacerdotes jesuitas, pero es en el Museo Martorell en donde confluyen la voluntad y el patrimonio de un hombre con la administración y puesta en marcha por parte del Ayuntamiento de Barcelona para crear el primer espacio destinado a la exposición permanente de las ciencias naturales en la ciudad. Según Pickstone (2000) la especialización que experimentaron las ciencias naturales en la transición del siglo XIX al XX es el resultado de la transición de viejos gabinetes a nuevos museos, puesto que la actitud del coleccionista se desmarca de un coleccionismo solamente descriptivo para buscar aproximaciones analíticas y pragmáticas de su materia de estudio.

La especialización temática que presenta la Biblioteca del Museo Martorell fue continuada gracias al trabajo disciplinado y sistemático de Artur Bofill y Poch [1844-1929], quien fue conservador en el museo desde 1887 y que a partir de 1893 dirigió el museo hasta el año 1920. De familia burguesa, estudió leyes en la Universidad de Barcelona, y dedicó su interés al estudio de las ciencias naturales, de la geología, la paleontología, la malacología mundial y en especial a la catalana. Desde 1896 ocupó el cargo de secretario perpetuo de la Academia de Ciencias de Barcelona. Junto a otros científicos y naturalistas como Jaume Almera [1845-1919], Norbert Font i Sagué, Juan Bautista Aguilar-Amat [1882-1936] o Lluís Marià Vidal i Carreras [1842-1922], publican trabajos en la revista Crónica Científica dirigida por Rafael Roig-Torres [1855-1931] entre los años 1878 y 1892. Bofill y Almera conformaron la vanguardia de las ciencias naturales en Barcelona, y en geología llevaron a cabo parte del proyecto del Mapa Geológico de la Provincia de Barcelona (1885-1915), realizando entretanto diversas investigaciones y publicaciones en torno a la paleontología y los moluscos de Cataluña. Por este motivo es por el que Artur Bofill, junto con Fritz Haas, es considerado uno de los creadores de la escuela malacológica catalana.

En cuanto a su creación y evolución, el museo de Barcelona coincide con el modelo seguido por otros museos, como el Muséum National d’Historie Naturelle de París, que se constituyó con las colecciones del Jardín de Plantas del Rey, El British Museum en Londres se erigió en gran parte con la donación del gabinete del médico y botánico Hans Sloane [1660-1753], y posteriormente ocurrió lo mismo para el Natural History Museum, construido con el donativo de la familia Rothschild. En España, el Museo de Ciencias Naturales de Madrid surgió de la donación de la colección mineralógica y la biblioteca del naturalista español nacido en Guayaquil, Pedro F. Dávila [1711-1786]. A diferencia de los casos de museos de historia natural en capitales europeas, Barcelona era una ciudad industrializada y periférica de España en la restauración borbónica. Jorge Cañizares-Ezguerra (2005) nos presenta un análisis acerca de la ciencia colonial española, habla del papel del conocimiento y de cómo se ha hecho una lectura heroicista, machista y agresiva de su papel en la expansión del imperio, relacionándolo con viejas tradiciones de poder establecidas desde el medioevo en Europa. Pimentel (2000), dice que el Imperio español usó desde 1500 hasta 1800 la ciencia como instrumento de representación Ibérica en las Colonias, y de igual manera Barcelona utilizó la ciencia, en este caso la oportunidad de hacer un museo de ciencia, para sustentar posturas catalanistas. Con relación a nacionalismos la independencia de las colonias españolas ya había dado ejemplos de inicios de espíritus nacionalistas en los museos de las capitales de los nuevos países libres. En Buenos Aires se creó el museo en 1812; en Río de Janeiro en 1818, en Santiago de Chile en 1822, en Bogotá en 1823, en México en 1825, en Lima en 1826 y en Montevideo en 1837. Los museos de historia natural forman parte del proceso de invención de nacionalismos llegándose a generar rivalidad y competencia no solo en las exposiciones, sinó en el proceso de identificar ejemplares a nivel de especies, según el trabajo de Lopes y Podgorny (2000).
En el trabajo de Juan J. Trías-Vejarano (1975) acerca de la vida de líder político Valentí Almirall [1841 - 1904] se describe el momento histórico de Cataluña, el surgimiento del catalanismo político y su relación con la renaixença.

La construcción de espacios museísticos de finales del siglo XIX estaba regida por parámetros estilísticos en donde predominaban las formas de corte neoclásico y los grandes volúmenes, como semejando templos destinados la dignidad y la permanencia, construidos no solo para maravillar y asombrar sinó para generar una sensación de pequeñez humana frente a lo inmenso y sublime de la naturaleza. La conformación de los Museos de Ciencias Naturales de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX seguía unos patrones determinados, y Susan Sheets-Pyenson (1987) estudia el caso de los museos coloniales en las ciudades de Melbourne (Australia), Christchurch (Nueva Zelanda), Montreal (Canadá), Buenos Aires y La Plata (Argentina y Canadá), siendo todos los anteriores casos los de museos construidos en la periferia de los imperios Inglés, Francés o Español. Sheets-Pyenson encuentra convergencias no tan solo en la arquitectura de estos espacios, a los que llama Cathedrals of Science, sinó también en la manera en la que fueron regidos por parte de administradores y conservadores, en los problemas a corto o largo plazo, en su trabajo educativo y en sus visitantes.

El arquitecto modernista Antoni Rovira y Trías [1816-1889] junto al maestro Josep Fontserè y Mestres [1829-1897] se encargaron de construir el primer “espacio de ciencia” de Barcelona en el Parque de la Ciutadella, que ya había diseñado previamente Fontserè. Las dos esculturas realizadas por Eduard B. Alentorn [1855-1920] entre 1882 y 1887 son el detalle final del proyecto del Museo. Los tres fueron los encargados de darle a la ciudad de su primera Catedral de Ciencia. El Archivo Histórico de Urbanismo, Arquitectura y Diseño del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña cuenta con información acerca del proyecto (Copia del Plano general), así como una ficha que adscribe al edificio del Museo Martorell dentro del inventario de protección del patrimonio cultural europeo.

También existen trabajos actuales estudiando la historia del museo como los de la Dra. Alicia Masriera (2003, 1978) y el Dr. Julio Gómez Alba (1990) que, de manera institucional, se han encargado de rescatar la memoria histórica del Museo enfocándose principalmente en su área de estudio, que es la geología. Sin embargo, faltan estudios puntuales de la historia del Museo que nos hablen de su trabajo en el campo y en los laboratorios, de la historia de las colecciones y en general, de su manera de hacer ciencia. Tal como concluye Varela-Restrepo (En prensa), es de gran importancia continuar el análisis de ingreso de libros a la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell.

HIPÓTESIS
El prestigio social que acompañaba a la malacología en el siglo XIX sirvió como puerta de entrada para el interés científico. De esta manera, la malacología se convierte en una de las primeras ramas de la zoología en ser estudiadas de manera sistemática y científica por los coleccionistas de la Barcelona decimonónica, y son reflejo del interés que despertaba esta disciplina la gran cantidad de obras acerca de Moluscos que adquirió para su Biblioteca Auxiliar el Museo Martorell desde sus inicios.

OBJETIVOS
Sistematizar la información que ofrece el Archivo Histórico del Museo Martorell acerca del ingreso de los libros de su Biblioteca.
Reconstruir, a partir de la información que se encuentra en los archivos, el catálogo bibliográfico de una Institución Científica que trabajó respaldada por el Ayuntamiento de Barcelona, como fue el Museo Martorell.
Aportar información a la biografía de Artur Bofill y Poch, Naturalista Catalán de gran importancia en la Barcelona de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.
Discutir cómo influyeron las políticas e ideologías del período estudiado en el funcionamiento del Museo Martorell y la adquisición de libros para su biblioteca

FUENTES Y METODOLOGÍA
El Archivo Histórico del Museo de Ciencias de Barcelona contiene la información necesaria para saber cuales fueron los ingresos de material bibliográfico a la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell y que refleja la variedad de orígenes que pudo llegar a tener tal material. Con dicha información he diseñado mi propia base de datos con el catálogo de la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell haciendo uso del software Filemaker® de la empresa Microsoft. El registro comienza en 1882, con la donación de la biblioteca Martorell, y para mi estudio continúa hasta 1915.


Fig. 1. Copia de una ficha de la base de datos de la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell.

Tal como se puede apreciar en la Fig. 1, la base de datos cuenta con 16 campos de entrada de información, tratando de recuperar la mayor cantidad de información posible a partir de la investigación de los Archivos del Museo. Los principales campos de la base de datos son Título, Autor y Materia. Pero además se considerarán para la discusión los campos que ofrecen datos acerca de la fecha de ingreso de los ejemplares a la Biblioteca, el origen o procedencia de la obra en cuestión, su valor si hubiese registro de la transacción y los comentarios o notas que se hayan podido tomar de los documentos del archivo acerca del libro, como los principales distribuidores de libros de la época y los idiomas en los que se divulgaba el conocimiento científico.

Aunque existen registros parciales de las visitas al Museo para algunos meses y años, no hay registros de uso de los libros o de visitantes de la biblioteca, seguramente porque la biblioteca no tenía un carácter público como tal y sus usuarios se resumían al personal del Museo y algunos investigadores de la ciudad. Sin embargo, se registran muchos libros adquiridos bajo solicitud o por donativo de algún investigador (En la mayoría de los casos las solicitudes fueron cursadas mediante oficios y aprobadas por actas en las sesiones de los miembros de la Junta de Ciencias Naturales de Barcelona). Dentro del archivo de correspondencia de Artur Bofill como Director del Museo también se puede encontrar información relativa al uso de cierta clase de material bibliográfico así como de las visitas de algunos científicos para hacer uso de la biblioteca y de las colecciones del museo en sus trabajos de investigación.

En el Anuario Estadístico de Barcelona se encuentra información acerca de las novedades y hechos remarcables ocurridos en la ciudad durante los años en cuestión. Así, el anuario es una fuente valiosa en cuanto a las nuevas piezas expuestas en las colecciones o de los cambios realizados en la planta física del Museo Martorell. Podemos encontrar datos de uso de libros de ciencias en la Biblioteca Pública Arus, y dichos datos nos sirven para conformar una idea acerca del uso de libros de ciencias por la población barcelonesa de inicios del siglo XX.

La discusión de este trabajo tendrá en cuenta factores de tipo social como lo fue la crisis española de fin del siglo XIX por la pérdida de las últimas colonias del Imperio, el surgimiento de las políticas catalanistas durante la restauración, la figura pública de Valentí Almirall y su relación con la renaixença catalana. También se tendrán en cuenta hechos de tipo científico como la polémica generada en torno a la publicación de El origen de las Especies de Darwin y el papel que juega el museo dentro del debate Creacionista-Evolucionista en la ciudad de Barcelona, estudiado por Agustí Camós, Jesús Català y Thomas Glick (En Prensa). Haciendo uso de la literatura secundaria se discutirá de manera comparativa la historia del Museo Martorell con la de otros museos como los referenciados por Sheets-Pyenson (1987) y por Lópes y Podgorny (2000) y se prestará particular atención a la historia de la biblioteca. Enric Aragonés (2004) presenta un interesante trabajo recopilatorio de la historia de la Biblioteca del Museo de Historia Natural del Seminario de Barcelona desde 1874 hasta 1919, tiempo en el que fue su director el Dr. Jaume Almera Comas, Sacerdote y Doctor en Ciencias de la Universidad de Barcelona que transformó el antiguo Gabinete de Historia Natural del Seminario.

CRONOGRAMA
Febrero
Se entregará la memoria del TR-1.
Se hará la edición de la base de datos, con el fin de obtener un listado de las obras que conformaron la biblioteca con la información más relevante de cada uno de los volúmenes que ingresaron.

Marzo
Se analizará la información del listado bibliográfico, teniendo especial atención en los volúmenes dedicados a las ciencias naturales y a las características particulares de cada uno de los libros, como lo son idioma, año de edición y origen.

Abril
Se redactará el informe del TR-2, que llevará por título “La zoología en la Biblioteca del Museo Martorell de Barcelona, desde su inicio en 1882 hasta 1915”. Dicho documento se escribirá en formato de artículo para publicar en alguna revista reconocida.

Mayo
Se revisará el informe final junto con el tutor del proyecto y se efectuarán las correcciones y/o cambios que se consideren pertinentes antes de hacer entrega del trabajo al CEHIC y de someterlo a revisión por parte de la publicación seleccionada.

BIBLIOGRAFÍA

Aragonès, Enric. (2004) La biblioteca del Museu d’Història Natural del Seminari de Barcelona. En: Noticies de Natura, 7.

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