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miércoles, 26 de marzo de 2008




MEMORIA:

LA ZOOLOGÍA EN LA BIBLIOTECA DEL MUSEO MARTORELL DE BARCELONA, DESDE SU INICIO EN 1882 HASTA 1915.
J. Joaquín Varela-Restrepo
jjoaquinv@hotmail.com
Centre d'Estudis d'Història de les Ciències CEHIC
Universitat Autònoma de Barcelona


INTRODUCCIÓN
En el año de 1882 se fundó en la ciudad de Barcelona el Museo Martorell gracias al generoso patrimonio que Francesc Martorell y Peña [1822-1878] legó a la ciudad como herencia según consta en la copia notarial del testamento que data de 1883. Francesc Martorell trabajó como Corredor de Cambios Real, Comerciante que paralelamente llevó una colección como naturalista. La colección Martorell, de tipo ecléctico se encontraba compuesta por gran variedad de objetos debidamente listados, colecciones de conchas, fósiles, monedas y su biblioteca personal. Los intereses literarios/científicos de Francesc Martorell cambiaron a lo largo de su vida, y en el inventario de su biblioteca se encuentran, entre otras materias, obras de historia, arqueología, geología, geografía, arquitectura, numismática, medicina, historia natural, zoología y particularmente de malacología. La malacología se encarga del estudio de los moluscos, el segundo phylum animal más abundante en especies descritas. Posteriormente, a partir de 1882 la Biblioteca Martorell se transforma en la “Biblioteca Auxiliar del Museo” y continúa su especialización en historia natural, entendiendo por ella el estudio de la botánica, la zoología y las ciencias de la tierra, y continúa mostrando un marcado interés por la malacología. Norbert Font i Sagué [1874-1910], sacerdote catalán, geólogo y naturalista hace un repaso de los hechos más remarcables de las ciencias en Cataluña en su obra de 1908, y dedica especial interés al trabajo de beatos, naturalistas judíos y sacerdotes jesuitas, pero es en el Museo Martorell en donde confluyen la voluntad y el patrimonio de un hombre con la administración y puesta en marcha por parte del Ayuntamiento de Barcelona para crear el primer espacio destinado a la exposición permanente de las ciencias naturales en la ciudad. Según Pickstone (2000) la especialización que experimentaron las ciencias naturales en la transición del siglo XIX al XX es el resultado de la transición de viejos gabinetes a nuevos museos, puesto que la actitud del coleccionista se desmarca de un coleccionismo solamente descriptivo para buscar aproximaciones analíticas y pragmáticas de su materia de estudio.

La especialización temática que presenta la Biblioteca del Museo Martorell fue continuada gracias al trabajo disciplinado y sistemático de Artur Bofill y Poch [1844-1929], quien fue conservador en el museo desde 1887 y que a partir de 1893 dirigió el museo hasta el año 1920. De familia burguesa, estudió leyes en la Universidad de Barcelona, y dedicó su interés al estudio de las ciencias naturales, de la geología, la paleontología, la malacología mundial y en especial a la catalana. Desde 1896 ocupó el cargo de secretario perpetuo de la Academia de Ciencias de Barcelona. Junto a otros científicos y naturalistas como Jaume Almera [1845-1919], Norbert Font i Sagué, Juan Bautista Aguilar-Amat [1882-1936] o Lluís Marià Vidal i Carreras [1842-1922], publican trabajos en la revista Crónica Científica dirigida por Rafael Roig-Torres [1855-1931] entre los años 1878 y 1892. Bofill y Almera conformaron la vanguardia de las ciencias naturales en Barcelona, y en geología llevaron a cabo parte del proyecto del Mapa Geológico de la Provincia de Barcelona (1885-1915), realizando entretanto diversas investigaciones y publicaciones en torno a la paleontología y los moluscos de Cataluña. Por este motivo es por el que Artur Bofill, junto con Fritz Haas, es considerado uno de los creadores de la escuela malacológica catalana.

En cuanto a su creación y evolución, el museo de Barcelona coincide con el modelo seguido por otros museos, como el Muséum National d’Historie Naturelle de París, que se constituyó con las colecciones del Jardín de Plantas del Rey, El British Museum en Londres se erigió en gran parte con la donación del gabinete del médico y botánico Hans Sloane [1660-1753], y posteriormente ocurrió lo mismo para el Natural History Museum, construido con el donativo de la familia Rothschild. En España, el Museo de Ciencias Naturales de Madrid surgió de la donación de la colección mineralógica y la biblioteca del naturalista español nacido en Guayaquil, Pedro F. Dávila [1711-1786]. A diferencia de los casos de museos de historia natural en capitales europeas, Barcelona era una ciudad industrializada y periférica de España en la restauración borbónica. Jorge Cañizares-Ezguerra (2005) nos presenta un análisis acerca de la ciencia colonial española, habla del papel del conocimiento y de cómo se ha hecho una lectura heroicista, machista y agresiva de su papel en la expansión del imperio, relacionándolo con viejas tradiciones de poder establecidas desde el medioevo en Europa. Pimentel (2000), dice que el Imperio español usó desde 1500 hasta 1800 la ciencia como instrumento de representación Ibérica en las Colonias, y de igual manera Barcelona utilizó la ciencia, en este caso la oportunidad de hacer un museo de ciencia, para sustentar posturas catalanistas. Con relación a nacionalismos la independencia de las colonias españolas ya había dado ejemplos de inicios de espíritus nacionalistas en los museos de las capitales de los nuevos países libres. En Buenos Aires se creó el museo en 1812; en Río de Janeiro en 1818, en Santiago de Chile en 1822, en Bogotá en 1823, en México en 1825, en Lima en 1826 y en Montevideo en 1837. Los museos de historia natural forman parte del proceso de invención de nacionalismos llegándose a generar rivalidad y competencia no solo en las exposiciones, sinó en el proceso de identificar ejemplares a nivel de especies, según el trabajo de Lopes y Podgorny (2000).
En el trabajo de Juan J. Trías-Vejarano (1975) acerca de la vida de líder político Valentí Almirall [1841 - 1904] se describe el momento histórico de Cataluña, el surgimiento del catalanismo político y su relación con la renaixença.

La construcción de espacios museísticos de finales del siglo XIX estaba regida por parámetros estilísticos en donde predominaban las formas de corte neoclásico y los grandes volúmenes, como semejando templos destinados la dignidad y la permanencia, construidos no solo para maravillar y asombrar sinó para generar una sensación de pequeñez humana frente a lo inmenso y sublime de la naturaleza. La conformación de los Museos de Ciencias Naturales de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX seguía unos patrones determinados, y Susan Sheets-Pyenson (1987) estudia el caso de los museos coloniales en las ciudades de Melbourne (Australia), Christchurch (Nueva Zelanda), Montreal (Canadá), Buenos Aires y La Plata (Argentina y Canadá), siendo todos los anteriores casos los de museos construidos en la periferia de los imperios Inglés, Francés o Español. Sheets-Pyenson encuentra convergencias no tan solo en la arquitectura de estos espacios, a los que llama Cathedrals of Science, sinó también en la manera en la que fueron regidos por parte de administradores y conservadores, en los problemas a corto o largo plazo, en su trabajo educativo y en sus visitantes.

El arquitecto modernista Antoni Rovira y Trías [1816-1889] junto al maestro Josep Fontserè y Mestres [1829-1897] se encargaron de construir el primer “espacio de ciencia” de Barcelona en el Parque de la Ciutadella, que ya había diseñado previamente Fontserè. Las dos esculturas realizadas por Eduard B. Alentorn [1855-1920] entre 1882 y 1887 son el detalle final del proyecto del Museo. Los tres fueron los encargados de darle a la ciudad de su primera Catedral de Ciencia. El Archivo Histórico de Urbanismo, Arquitectura y Diseño del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña cuenta con información acerca del proyecto (Copia del Plano general), así como una ficha que adscribe al edificio del Museo Martorell dentro del inventario de protección del patrimonio cultural europeo.

También existen trabajos actuales estudiando la historia del museo como los de la Dra. Alicia Masriera (2003, 1978) y el Dr. Julio Gómez Alba (1990) que, de manera institucional, se han encargado de rescatar la memoria histórica del Museo enfocándose principalmente en su área de estudio, que es la geología. Sin embargo, faltan estudios puntuales de la historia del Museo que nos hablen de su trabajo en el campo y en los laboratorios, de la historia de las colecciones y en general, de su manera de hacer ciencia. Tal como concluye Varela-Restrepo (En prensa), es de gran importancia continuar el análisis de ingreso de libros a la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell.

HIPÓTESIS
El prestigio social que acompañaba a la malacología en el siglo XIX sirvió como puerta de entrada para el interés científico. De esta manera, la malacología se convierte en una de las primeras ramas de la zoología en ser estudiadas de manera sistemática y científica por los coleccionistas de la Barcelona decimonónica, y son reflejo del interés que despertaba esta disciplina la gran cantidad de obras acerca de Moluscos que adquirió para su Biblioteca Auxiliar el Museo Martorell desde sus inicios.

OBJETIVOS
Sistematizar la información que ofrece el Archivo Histórico del Museo Martorell acerca del ingreso de los libros de su Biblioteca.
Reconstruir, a partir de la información que se encuentra en los archivos, el catálogo bibliográfico de una Institución Científica que trabajó respaldada por el Ayuntamiento de Barcelona, como fue el Museo Martorell.
Aportar información a la biografía de Artur Bofill y Poch, Naturalista Catalán de gran importancia en la Barcelona de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.
Discutir cómo influyeron las políticas e ideologías del período estudiado en el funcionamiento del Museo Martorell y la adquisición de libros para su biblioteca

FUENTES Y METODOLOGÍA
El Archivo Histórico del Museo de Ciencias de Barcelona contiene la información necesaria para saber cuales fueron los ingresos de material bibliográfico a la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell y que refleja la variedad de orígenes que pudo llegar a tener tal material. Con dicha información he diseñado mi propia base de datos con el catálogo de la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell haciendo uso del software Filemaker® de la empresa Microsoft. El registro comienza en 1882, con la donación de la biblioteca Martorell, y para mi estudio continúa hasta 1915.


Fig. 1. Copia de una ficha de la base de datos de la Biblioteca Auxiliar del Museo Martorell.

Tal como se puede apreciar en la Fig. 1, la base de datos cuenta con 16 campos de entrada de información, tratando de recuperar la mayor cantidad de información posible a partir de la investigación de los Archivos del Museo. Los principales campos de la base de datos son Título, Autor y Materia. Pero además se considerarán para la discusión los campos que ofrecen datos acerca de la fecha de ingreso de los ejemplares a la Biblioteca, el origen o procedencia de la obra en cuestión, su valor si hubiese registro de la transacción y los comentarios o notas que se hayan podido tomar de los documentos del archivo acerca del libro, como los principales distribuidores de libros de la época y los idiomas en los que se divulgaba el conocimiento científico.

Aunque existen registros parciales de las visitas al Museo para algunos meses y años, no hay registros de uso de los libros o de visitantes de la biblioteca, seguramente porque la biblioteca no tenía un carácter público como tal y sus usuarios se resumían al personal del Museo y algunos investigadores de la ciudad. Sin embargo, se registran muchos libros adquiridos bajo solicitud o por donativo de algún investigador (En la mayoría de los casos las solicitudes fueron cursadas mediante oficios y aprobadas por actas en las sesiones de los miembros de la Junta de Ciencias Naturales de Barcelona). Dentro del archivo de correspondencia de Artur Bofill como Director del Museo también se puede encontrar información relativa al uso de cierta clase de material bibliográfico así como de las visitas de algunos científicos para hacer uso de la biblioteca y de las colecciones del museo en sus trabajos de investigación.

En el Anuario Estadístico de Barcelona se encuentra información acerca de las novedades y hechos remarcables ocurridos en la ciudad durante los años en cuestión. Así, el anuario es una fuente valiosa en cuanto a las nuevas piezas expuestas en las colecciones o de los cambios realizados en la planta física del Museo Martorell. Podemos encontrar datos de uso de libros de ciencias en la Biblioteca Pública Arus, y dichos datos nos sirven para conformar una idea acerca del uso de libros de ciencias por la población barcelonesa de inicios del siglo XX.

La discusión de este trabajo tendrá en cuenta factores de tipo social como lo fue la crisis española de fin del siglo XIX por la pérdida de las últimas colonias del Imperio, el surgimiento de las políticas catalanistas durante la restauración, la figura pública de Valentí Almirall y su relación con la renaixença catalana. También se tendrán en cuenta hechos de tipo científico como la polémica generada en torno a la publicación de El origen de las Especies de Darwin y el papel que juega el museo dentro del debate Creacionista-Evolucionista en la ciudad de Barcelona, estudiado por Agustí Camós, Jesús Català y Thomas Glick (En Prensa). Haciendo uso de la literatura secundaria se discutirá de manera comparativa la historia del Museo Martorell con la de otros museos como los referenciados por Sheets-Pyenson (1987) y por Lópes y Podgorny (2000) y se prestará particular atención a la historia de la biblioteca. Enric Aragonés (2004) presenta un interesante trabajo recopilatorio de la historia de la Biblioteca del Museo de Historia Natural del Seminario de Barcelona desde 1874 hasta 1919, tiempo en el que fue su director el Dr. Jaume Almera Comas, Sacerdote y Doctor en Ciencias de la Universidad de Barcelona que transformó el antiguo Gabinete de Historia Natural del Seminario.

CRONOGRAMA
Febrero
Se entregará la memoria del TR-1.
Se hará la edición de la base de datos, con el fin de obtener un listado de las obras que conformaron la biblioteca con la información más relevante de cada uno de los volúmenes que ingresaron.

Marzo
Se analizará la información del listado bibliográfico, teniendo especial atención en los volúmenes dedicados a las ciencias naturales y a las características particulares de cada uno de los libros, como lo son idioma, año de edición y origen.

Abril
Se redactará el informe del TR-2, que llevará por título “La zoología en la Biblioteca del Museo Martorell de Barcelona, desde su inicio en 1882 hasta 1915”. Dicho documento se escribirá en formato de artículo para publicar en alguna revista reconocida.

Mayo
Se revisará el informe final junto con el tutor del proyecto y se efectuarán las correcciones y/o cambios que se consideren pertinentes antes de hacer entrega del trabajo al CEHIC y de someterlo a revisión por parte de la publicación seleccionada.

BIBLIOGRAFÍA

Aragonès, Enric. (2004) La biblioteca del Museu d’Història Natural del Seminari de Barcelona. En: Noticies de Natura, 7.

Bennett, Jim. (2005) Museums and the History of Science. Practitioner’s Postscript. En: Isis, 96: 602 – 608.

Cañizares-Ezguerra, Jorge. (2005) Iberian Colonial Science. En: Isis, 96: 64 – 70.

Camós, A.; Català, J. & Glick, T. (En prensa) La Recepciò de l’Evolucionisme.

Desmond, Adrian. (1985) The making of Institutional Zoology in London 1822-1836: Part I. En: History of Science, 23:2=60 (1985:June)

Desmond, Adrian. (1985) The making of Institutional Zoology in London 1822-1836: Part II. En: History of Science, 23:3=61 (1985:Sept)

Findlen, Paula. (1994). Possessing Nature. Museums, collecting and scientific culture in early modern Italy. University of California Press, 1994. p. 398.

Font i Sagué, Norbert. (1908) Historia Natural. En: Historia de les Ciències Naturals a Catalunya del segle IX al segle XVIII. Altafulla Ed. (1978)

Forgan, Sophie. (2005) Building the museum. Knowledge, conflict and the power of place. En: Isis, 96:572-585.

Gómez-Alba, Julio. (1990) El Museo de Geología de Barcelona: Desde su Fundación a la Junta de Ciencias Naturales (1872 – 1905). En: Treballs del Museu de Geologia de Barcelona, 1: 7-34.

Haas, Fritz. (1929) Fauna malacológica terrestre y de agua dulce de Catalunya. En: Treballs del Museo de Zoología de Barcelona, 5. Edición Facsimil de 1991.

Lopes, Maria Margaret & Podgorny, Irina. (2000) The shaping of Latin American Museums of Natural History, 1850-1990. En: Osiris, 2ª serie, Vol. 15. 108-118.

Masriera, Alicia. (1978) El Museo de Geología (Museo Martorell) Un Siglo de Historia 1878 – 1978. Ayuntamiento de Barcelona, Museo de Geología.

Masriera, Alicia. (2003) El Museu Martorell, 125 Anys d’un Museu Històric i la Seva Aportació a la Geologia Catalana. En: Actes de la VII Trobada d’Història de la Ciència i de la Tècnica. pp. 569 – 577.

Pickstone, John V. (2000) Chapter 3. Natural History. en: Ways of Knowing. Manchester University Press. pp. 60-82.

Pimentel, Juan. (2000)The Iberian Vision: Science and Empire in the Framework or a Universal Monarchy, 1500-1800. En: Osiris, 2ª serie, Vol. 15. 17-30.

Sala-Català, José. (1988) Ciencia Biológica y polémica en la España de la Restauración. En: Ciencia y Sociedad en España: De la Ilustración a la Guerra civil. Jose Manuel Sanchez-Ron (Ed.). Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sheets-Pyenson, Susan. (1987) Cathedrals of Science: The Development of Colonial Natural History Museums During the Late Nineteenth Century. En: History of Science, 25: 3-69.

Trías Vejarano, Juan J. (1975) Almirall y los orígenes del catalanismo. Siglo XXI Editores. p. 5.

Varela-Restrepo, J. Joaquín. (2008) La biblioteca del museo Martorell y los orígenes del coleccionismo zoológico en Barcelona. En Prensa.

Vía Boada, Luis. (1975) Cien años de investigación Geológica (en el centenario del Museo Geológico creado por el Dr. Almera en 1874). Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Delegación de Barcelona.

miércoles, 13 de junio de 2007





LA BIBLIOTECA DEL MUSEO MARTORELL Y LOS ORÍGENES DEL COLECCIONISMO ZOOLÓGICO EN BARCELONA

J. JOAQUIN VARELA RESTREPO – BIOLOGO, UNIVERSIDAD DEL CAUCA, COLOMBIA
ALUMNO DOCTORADO EN HISTORIA DE LAS CIENCIAS
UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

Los “gabinetes de curiosidades” o “cámaras de maravillas” son el origen de muchos de los museos de historia natural actuales. Estos espacios de ciencia mostraban la magnificencia de la naturaleza y los prodigios de la humanidad para asombrar a sus visitantes exponiéndoles colecciones de objetos -tanto naturales como artificiales- de manera ordenada y estableciendo clasificaciones que obedecían las modas y tendencias del momento o los intereses particulares del coleccionista.

Los Gabinetes surgieron en el renacimiento en Italia, donde cobraron fama los de Ulises Aldrovandi [1522-1605] en Bolonia y el de Ferrante Imperato [1550-1631] en Nápoles. Posteriormente, el afán por coleccionar, exhibir y ordenar la naturaleza se extendió por Europa llegando a lugares como Holanda (Gabinete Worm) e incluso a Barcelona (Familia Salvador). J. B. Lamarck hace una diferenciación entre dos tipos de gabinetes, pues para él los gabinetes de curiosidades eran lugares para la diversión mientras que los gabinetes de historia natural estaban destinados al progreso de la ciencia (Findlen, 1994). Esta actividad científica en progreso a la que hacía referencia Lamarck, revierte en el trabajo de los naturalistas del siglo XVIII dedicados muchos de ellos a la creación de nuevos sistemas de clasificación para los seres vivos e inertes.[1] Fue en éste momento cuando los gabinetes de curiosidades comenzaron su período de declive. El por qué de estos procesos de transición desde los antiguos gabinetes hacia museos, ha sido explicado como una cuestión de contextos dado que las políticas ilustradas y la exploración del globo tienen un papel preponderante, y de públicos, dado que el gabinete deja de ser un lujo de nobles (pedigree people) para ser sitios de enseñanza e investigación (Picksone, 2000).

Hacia finales del siglo XIX, durante un período conocido en la historia catalana como la renaixença,[2] dos gabinetes barceloneses se transformaron en museos de ciencias gracias a iniciativas de coleccionistas particulares y de políticas de educación, investigación y divulgación surgidas desde la Iglesia o el Estado. Estos procesos de transición fueron diferentes en cuanto a circunstancias y ambientes, y desembocaron en objetivos comunes relacionados con la zoología.

Un primer caso de transición es el Museo de Geología del Seminario Conciliar de Barcelona, que tuvo origen en el Gabinete de Historia Natural del Seminario fundado en 1818. El proyecto de transformar el viejo gabinete de ciencias naturales en un museo geognósico y paleontológico destinado a la educación secundaria de los alumnos del seminario fue ideado por el rector del seminario, el obispo Salvador Casañas i Pagès [1834-1908] y desarrollado en 1874 por el sacerdote Jaume Almera Comas [1845-1919].

Almera recibió su título de bachiller en artes en 1967 y en ciencias en 1869 por la Universidad de Barcelona, luego se licenció en la sección de Físicas y en la sección de Naturales en 1871 en la misma Universidad de Barcelona y posteriormente realizó en la Universidad de Madrid los estudios que le hicieron recibir el título de Doctor en la sección de Naturales en 1874. [3] La actividad científica de Almera abarcó la botánica, el dibujo y la física, y su aportación estudio de la geología y paleontología catalana va ligada al trabajo como director del museo, labor que desempeñó desde 1874 hasta su muerte. La Biblioteca del Museo del Seminario en sus primeros años, comprendidos desde 1874 hasta 1919 –Período Almera– contaba con un total de 120 obras. Un 37,5 % de estos libros estaban dedicados a la paleontología, un 15,8 % se dedicaba a la malacología e igual porcentaje para la geología. El 30,9 % restante se centraba en obras referentes a cosmología, historia natural, astronomía, mineralogía y zoología (Aragonés, 2004).

El segundo caso, del que se ocupa con más detalle este trabajo, es el paso de una colección privada, la de Francesc Martorell y Peña [1822-1878], hacia un museo público, el Museo Martorell, abierto al público desde 1882. El Museo Martorell fue fundado y construido por el Ayuntamiento Constitucional de Barcelona siguiendo la última voluntad de F. Martorell y Peña, “Corredor real de cambios, comerciante, viajero, naturalista aficionado y arqueólogo de renombre”, quien al morir dejó por testamento a la ciudad su colección de objetos, su biblioteca personal y una considerable suma de dinero, para que se construyera un museo y se premiara bianualmente los mejores trabajos en Arqueología (Gómez Alba, 1990).

La colección Martorell es ecléctica en su contenido, y puede ser considerada como uno de los últimos gabinetes de curiosidades vigentes hacia el final del siglo XIX, ya que no sólo se encontraba conformada por piezas relativas a la Historia Natural sino que agrupaba también la historia de Cataluña y el mundo a partir de piezas de tipo etnográfico, arqueológico, numismático y obras de arte. [4]

El museo tiene en la actualidad una superficie aproximada de 900 m² y está conformado por dos naves laterales y un cuerpo central de tres plantas, destinado al pórtico, oficinas y biblioteca. Presenta en su fachada cuatro columnas dóricas sosteniendo la cornisa y el ático con el escudo de la ciudad rodeado de motivos florales en altorrelieve de yeso. Destaca en él la entrada de estilo “neo-Pompeià entre dues escultures” según consta en la ficha del inventario de protección del Patrimonio Cultural Europeo IPCE realizada por Josep Sánchez Ferré en junio de 1979.[5] El edificio fue construido bajo los preceptos del estilo neoclásico por el arquitecto catalán Antoni Rovira i Trias [1816-1889], arquitecto municipal de Barcelona desde 1867. Fue ayudado por Josep Fonteserè i Mestres [1829-1897], quien se encargó de la remodelación del Parc de la Ciutadella en 1871. Las dos esculturas realizadas por Eduard B. Alentorn [1855-1920] entre 1882 y 1887 para la fachada del museo representan a Jaume Salvador i Pedrol [1649-1740], el más representativo de los miembros de una familia barcelonesa dedicada a la botánica y el naturalismo; y a Félix de Azara [1742-1821], un militar y naturalista aragonés que viajó por América del sur encargado de delimitar las posesiones españolas en el continente.

El edificio del museo cumple con buena parte de los requerimientos estéticos y técnicos del momento, según los dictámenes del arquitecto Louis Sullivan [1856-1924], de la escuela de Chicago[6] −La forma obedece a la función−, interpretados por el ictiólogo y museólogo George Brown Goode [1851-1896] en 1895 en su ensayo para la Asociación de Museos de Newcastle. En dicho ensayo se plantea cómo debería ser un museo de ciencias: “Simple, digno y apropiado. Moderado en el ejercicio de su embellecimiento interno, dejándolo simple y relajante” (...) “Los accesorios necesarios para cualquier Museo incluyen una biblioteca de referencia, laboratorio, cuarto de almacenaje, una sala de reuniones y talleres” (Sheets-Pyenson, 1987). El Museo Martorell coincide con muchas de las características propias de los templos clásicos destinados a la dignidad y permanencia, como son el efecto de grandiosidad que transmiten las columnas dóricas del pórtico, y el estar situado dentro de un parque, en este caso el Parc de la Ciutadella. Es así como surge la primera Cathedral of Science[7] de Barcelona.

Los museos son espacios comprometidos social y educativamente con la ciencia y uno de sus objetivos es explicarle al gran público cómo se relacionan la ciencia, la sociedad y la educación. Los visitantes de los museos decimonónicos entenderían, a partir de las impresiones que les transmitía el edificio, tanto por sus características arquitectónicas como por la manera en que se encontraban dispuestas las colecciones, el quehacer de la ciencia del momento y lugar que ocupaban las diferentes disciplinas científicas en la vida cotidiana (Bennett, 2005). En el Museo Martorell las connotaciones catalanistas[8] están presentes tanto en el edificio como en las colecciones, y desde su fase inicial uno de sus objetivos fue el coleccionar y clasificar el material geológico, paleontológico, zoológico y botánico de Cataluña, generando de esta manera una estrecha relación de pertenencia con la materia de estudio.

La biblioteca del Museo Martorell se origina con el legado testamentario de la biblioteca particular de Francesc Martorell y Peña, que estaba compuesta por 342 títulos y fue organizada según las materias de las que tratan dichos libros. En el inventario con la descripción de todos los libros y demás publicaciones del donativo de Francisco Martorell y Peña (Según acta notarial del 30 de noviembre de 1883 ante Jaime Burguerol, Notario público del Colegio del Territorio de la Audiencia de Barcelona)[9]. Dichas materias se listan a continuación: Arqueología (84 obras), Agricultura (2 obras), Astronomía (2 obras), Arquitectura (7 obras), Bellas Artes (8 obras), Comercio (4 obras), Geografía (4 obras), Geología (11 obras), Historia (36 obras), Historia Natural (71 obras), Legislación (8 obras), Literatura (47 obras), Medicina (9 obras), Numismática (29 obras), Paleontología (4 obras), Religión (3 obras) y Viajes (13 obras).
Grafico 1. Libros de Historia Natural en la Biblioteca Martorell divididos según las materias propias de la zoología.

El gráfico 1 muestra la importancia de la malacología en la biblioteca de Francesc Martorell, representada por 52 ejemplares (un 15,2 % del total de la colección), seguida de lejos por la Zoología general, en donde se agruparon libros de Historia Natural. La presencia de este número de obras de malacología se relaciona con la ordenada colección compuesta por más de 6.000 ejemplares de conchas de moluscos provenientes de diferentes lugares de Europa que también fue donada al museo.

Podemos encontrar títulos y autores muy representativos de la ciencia decimonónica en la biblioteca de la colección Martorell, en donde sobresalen el Manuel de geologie elementaire, ou changements ancienes de la terre et de ses habitants tels qu’ils sont representes par les monuments geologiques de Lyell [1797-1875] editado en París en 1856, y la Histoire naturelle des animaux sans vertebres, de Lamarck [1744-1829], editado en París en 1835. Estas dos obras influenciaron a Charles Darwin [1809-1882] para el posterior desarrollo de sus postulados acerca de la evolución de las especies a través de procesos de selección natural. También aparecen autores como Alcide d’Orbigny [1802-1857], médico y malacólogo francés que viajó América enviado por el Museo de Historia Natural de París; Jules Rene Bourguignat [1829-1892], fundador de una nueva escuela malacológica francesa basada en los postulados neo-Lamarckianos[10]; el médico y malacólogo Joaquín González Hidalgo [1839-1923] que fue conservador de la colección malacológica del Museo de Ciencias Naturales de Madrid y perteneció a múltiples sociedades científicas en el extranjero.

Otras obras que destacan en esta biblioteca son las de divulgación científica para grandes públicos, y encontramos La pluralité des mondes habites, escrito por el astrónomo y espiritista Camille Flamarion [1842-1925] y editado en París en 1873, y La terre avant le deluge escrito por el médico y fisiólogo Louis Figuier [1819-1894] editado en Paris en 1864. Las obras de este tipo, generalmente dirigidas a la juventud, gozaron de gran aceptación entre el público de su época, ya que al igual que ocurrió con los gabinetes en el siglo XVII, su objetivo era entretener y sorprender, todo a partir de una estructura narrativa de tipo científico-literario, que a la vez que se valía de las ideas científicas de la actualidad, también hacía uso de los mitos originados en el imaginario colectivo, altamente influenciado por la tradición de los bestiarios, las fantasías bíblicas las crónicas de viajes y exploración y la tradición popular.

La mayoría de libros de la Biblioteca Martorell fueron editados en la segunda mitad del siglo XIX y en diversos lugares del mundo, de lo cual se puede inferir que era una biblioteca con carácter actual y cosmopolita en la que primaban las obras recientes. Al analizar los idiomas que la componían encontramos que la mayor parte de las obras están escritas en castellano (aproximadamente un 55 % del total), seguidas por el francés (32,7 % aprox.), el italiano (6,7 % aprox.) y el inglés (3,2 % aprox.), aunque se encuentran en menor proporción obras escritas en catalán, alemán, portugués y latín. Haciendo un seguimiento de las fechas de edición de los libros, podríamos organizarlas en tres grandes grupos, de lo cual se desprende que los intereses literarios/científicos de Francesc Martorell fueron cambiando a lo largo de su vida, presentándose inicialmente un interés notable por las obras de historia, arqueología, geología y geografía, donde casi la totalidad de las obras está editada cerca de la década de 1840, posteriormente un interés por la arquitectura, numismática y medicina con las obras editadas alrededor de 1850 y un marcado interés por la historia natural, la zoología y en particular la malacología con obras editadas alrededor de la década de 1860.

El final del siglo XIX se revela como la época de mayor cambio dentro de las disciplinas científicas, dado que éstas empezaron a desmarcarse de la actividad meramente descriptiva de las antiguas colecciones buscando una aproximación analítica y pragmática (Pickstone, 2000). A partir del estudio del origen de la Biblioteca del Museo Martorell y de su paralelismo con la colección bibliográfica del Museo del Seminario Conciliar de Barcelona, nos hacemos una idea global de la literatura científica disponible en ambas instituciones, y de cómo dedicaron sus recursos y esfuerzos al estudio y la divulgación de la historia natural en el sentido amplio de la palabra. Los principales intereses científicos del momento fueron la geología, dada su utilidad en las diferentes ramas de la ingeniería; la paleontología, que trataba de aportar respuestas acerca de la evolución de la fauna y al mismo tiempo de los ecosistemas, y la zoología con gran interés puesto sobre la malacología.

El objetivo es continuar con el análisis histórico de la colección de libros de la llamada “biblioteca auxiliar” del Museo Martorell, principalmente durante el período en el que la dirección del mismo estuvo a cargo de Artur Bofill i Poch [1844-1929]. Se usarán datos como fechas de ingreso de los ejemplares, origen o procedencia de las obras, los principales distribuidores de libros de la época y los precios del material adquirido, los editores locales y extranjeros y los idiomas en los que se divulgaba el conocimiento científico. A partir de esta información se podrá establecer el quehacer científico del Museo Martorell en relación a los objetivos de su fase inicial, así como realizar diversas aportaciones útiles para el estudio de la historia de la zoología en Barcelona.


BIBLIOGRAFIA

Aragonès, Enric (2004) La biblioteca del Museu d’Història Natural del Seminari de Barcelona. En: Noticies de Natura, 7.

Bennett, Jim (2005) Museums and the History of Science. Practitioner’s Postscript. En: Isis, 96: 602 – 608.

Findlen, Paula (1994). Possessing Nature. Museums, collecting and scientific culture in early modern Italy. University of California Press. p. 398.

Gómez-Alba, Julio. (1990) El Museo de Geología de Barcelona: Desde su Fundación a la Junta de Ciencias Naturales (1872 – 1905). En: Treballs del Museu de Geologia de Barcelona, 1: 7-34. p. 8-10

Masriera, Alícia. (1978) El Museo de Geología (Museo Martorell) Un Siglo de Historia 1878 – 1978. Ayuntamiento de Barcelona, Museo de Geología.

Masriera, Alícia. (2003) El Museu Martorell, 125 Anys d’un Museu Històric i la Seva Aportació a la Geologia Catalana. En: Actes de la VII Trobada d’Història de la Ciència i de la Tècnica. pp. 569 – 577.

Pickstone, John V. (2000) Chapter 3. Natural History. en: Ways of Knowing. Manchester University Press. pp. 60-82.

Sala-Català, José. (1988) Ciencia Biológica y polémica en la España de la Restauración. En: Ciencia y Sociedad en España: De la Ilustración a la Guerra civil. Jose Manuel Sanchez-Ron (Ed.). Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sheets-Pyenson, Susan. (1987) Cathedrals of Science: The Development of Colonial Natural History Museums During the Late Nineteenth Century. En: History of Science, 25: 279-300. p. 282.

Trías Vejarano, Juan J. (1975) Almirall y los orígenes del catalanismo. Siglo XXI Editores. p. 5.


NOTAS

[1] Sistemas como el de Tournefort, que clasificaba las plantas según sus corolas o la nomenclatura binominal de Linneo. También aparecen ideas como las de Buffon y el transformismo de las especies por degeneración de sus caracteres.
[2] La renaixença fue un movimiento cultural catalán surgido para hacer renacer -como su nombre lo indica- el catalán como lengua literaria y cultural luego de un período de decadencia respecto al castellano.
[3] Expediente Académico de Jaume Almera - Archivo Histórico Universitat de Barcelona
[4] El archivo del Museo de Ciencias de Barcelona guarda copia del testamento de Francesc Martorell y Peña ante Jaume Burguerol, Notario de Barcelona el 20 de Noviembre de 1883.
[5] Archivo Histórico de Urbanismo, Arquitectura y Diseño del Col·legi Oficial d’Arquitectes de Cataluña.
[6] La escuela de Chicago reúne a los arquitectos encargados de reconstruir la ciudad norteamericana tras el incendio de 1871, y representa el paso de las estructuras de madera a las de hierro y concreto; del estilo decimonónico a los grandes rascacielos.
[7] El término propuesto por Sheets-Pyenson hace referencia a las connotaciones ideológicas y estéticas de los grandes edificios destinados a divulgar y popularizar la ciencia en ubicaciones coloniales y periféricas.
[8] Se entiende por catalanismo “el movimiento doctrinal y político del despertar de la nacionalidad catalana, que se traduce en la demanda del reconocimiento de los derechos de la personalidad nacional, tras un período de desnacionalización, de pérdida de la conciencia nacional, por parte del pueblo catalán” (Trías Vejarano, 1975)
[9] Copia de acta en el Archivo histórico del Museo de Ciencias de Barcelona.
[10] EL término neo-Lamarckismo fue empleado por primera vez por el norteamericano Alpheus Packard en 1885 y explica la evolución mediante la herencia de los caracteres adquiridos durante la vida de los organismos.

martes, 12 de junio de 2007

INICIA EL BLOG DE PATROL


Por ahora sin contenido, pero josejoaquin los invita a venir y jugar Pacman o Space Invaders.